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El nuevo sol: la moneda que vio renacer al Perú

La creación del "nuevo sol" en 1991 permitió al Perú salir de la hiperinflación, estabilizar su economía y consolidar una moneda de referencia en Hispanoamérica.

Pablo González Izquierdo
by the.pabloe
Fuente: BBC.

La semana pasada, como estudiante de tercero de Economía en CUNEF, tuve un parcial de Economía Monetaria y Bancaria. Es una asignatura que va sobre cómo los bancos centrales influyen en la economía y en la estabilidad financiera. Esa misma semana, repasando de noche con mi amigo peruano Carlos, salió un tema relevante: cómo la reputación de un banco central puede cambiar las expectativas del mercado.

Carlos me contó que, hace unos 30 años, el Perú tuvo que lanzar una moneda nueva, el "nuevo sol", después de años de gasto público descontrolado y de imprimir dinero sin límite. Según él, esa reforma fue clave para frenar la inflación, recuperar la confianza en el sistema financiero y reducir la dependencia del dólar. Y de ahí salió la idea de este artículo: cómo la llegada del "nuevo sol", que posteriormente se rebautizó como "sol", ayudó al Perú a pasar de una crisis permanente a convertirse en una de las economías más dinámicas de la región.

En los años 70 y 80, la economía peruana sufrió una larga y dura sucesión de crisis. El PIB caía y la población lo pagaba. Lo que hizo especialmente difícil ese periodo no fue solo la caída, sino que las crisis se encadenaban: el Perú ni siquiera tenía tiempo de recuperarse antes de volver a recibir otro golpe. El resultado fue bastante triste: durante más de tres décadas, el PIB per cápita prácticamente no creció. Y eso, incluso para estándares hispanoamericanos, es muy flojo.

Parte del problema vino de shocks externos, por ejemplo, cayeron los precios internacionales de los productos que el Perú exportaba (minerales y productos agrícolas), lo que empeoró sus términos de intercambio (la relación entre precios de exportación e importación). En mitad de los 70 y de nuevo a principios de los 80, esas caídas provocaron crisis de balanza de pagos y redujeron la capacidad del país para financiar crecimiento.

Pero no todo fue culpa del contexto internacional, también hubo decisiones internas que agravaron las caídas. El gobierno de Velasco apostó por el proteccionismo y un control fuerte del Estado. La idea era impulsar la industria local, pero en la práctica generó ineficiencias y desequilibrios. Más tarde, en los 80, el gobierno de García aplicó medidas “heterodoxas”: controles de precios y del tipo de cambio, además de mucho gasto público sin una base fiscal sólida. Esto aceleró la inflación y fue destruyendo la confianza en la moneda.

PIB Real Per Cápita
El Perú y Latinoamérica (1960 = 100)
by the.pabloe
Fuente: WDI.

En 1990 la economía colapsó con una hiperinflación superior al 7.500%. El poder adquisitivo se esfumó, los precios de los productos básicos se dispararon y las familias lo pasaron mal para cubrir sus necesidades mínimas. Quienes tenían ahorros en "intis" vieron cómo su dinero perdía todo su valor real de la noche a la mañana. Para protegerse, mucha gente se refugió en el dólar, lo que aumentó la dolarización y hundió todavía más la moneda nacional. Se creó una economía a dos velocidades: quien tenía dólares sobrevivía, y quien solo tenía "intis" cayó en la pobreza.

Pero en 1991 todo cambió. El Perú lanzó una importante reforma monetaria: creó el "nuevo sol" para frenar la hiperinflación y estabilizar la economía. El ministro de Economía y Finanzas del gobierno de Fujimori, Carlos Boloña Behr, fue el máximo responsable del cambio. El canje inicial fue de 1 "nuevo sol" por 1 millón de "intis" (aprox. 0,25 dólares). El objetivo era recuperar la confianza en la moneda nacional. No fue solo cambiar billetes, la reforma vino acompañada de disciplina fiscal y medidas de liberalización económica.

Entre 1990 y 1995, el déficit fiscal bajó del 7,7% al 2% del PIB. A la vez, los aranceles medios se redujeron del 66% en 1990 al 16% en 1992. También se eliminaron barreras no arancelarias, como cuotas y licencias, facilitando el comercio. Todo esto atrajo inversión extranjera, que pasó de 79 millones de dólares en 1990 a 1.178 millones en 1995, ayudando a diversificar la economía más allá de las exportaciones tradicionales.

El resultado fue rápido y muy visible. Si en 1990 la inflación anual era de más del 7.500%, para 1995 había caído a alrededor del 10%. Eso devolvió la confianza en la economía y las instituciones financieras. En 2015, la moneda pasó a llamarse simplemente "sol". Hoy, el "sol" peruano se considera una de las divisas más estables de Hispanoamérica, con una depreciación frente al dólar bastante contenida comparada con otros países. Incluso en 2023 el "sol" llegó a apreciarse y cerró alrededor de 3,70 por dólar, mejor de lo que muchos esperaban (3,90).

Al final, la historia del "nuevo sol" muestra algo muy simple pero muy real: cuando hay disciplina monetaria, orden fiscal y un banco central creíble, se puede cambiar el rumbo de un país. El Perú pasó de ser una economía marcada por crisis recurrentes a un caso bastante sólido dentro de Hispanoamérica. Y eso, en macroeconomía, es un logro importante.

by the.pabloe
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