El pasado mes de julio, gracias a CUNEF Universidad, tuve la oportunidad de participar junto a otros 14 estudiantes en el programa LEA Global Pathways, organizado por AIPC Pandora, sobre emprendimiento, sostenibilidad y liderazgo en Ciudad del Cabo (Sudáfrica).
El programa tenía tres partes: una primera de formación, una segunda de prácticas en empresas locales y una tercera de voluntariado.
La primera semana recibimos un curso de Social Entrepreneurship & Innovation en IIE Rosebank College, junto a estudiantes locales del centro. Aprendimos qué es el emprendimiento social, hablamos de metodologías de innovación como Design Thinking o Lean Startup y tratamos temas como la importancia de la sostenibilidad o cómo trabajar en entornos interculturales. También tuvimos charlas con miembros del Gobierno del Western Cape, entre ellos Rashid Toefy, que nos habló de la situación política y económica del país, de cómo se hacen negocios en África y de algunos de los problemas que Sudáfrica sigue afrontando hoy.

Esa misma semana, gracias a ProteamSA, visitamos Langa, el primer Black Township de la región. Pudimos hablar con sus vecinos, conocer sus principales desafíos y descubrir algunos proyectos emprendedores que buscan mejorar la vida en la comunidad.
Estas visitas también nos permitieron recoger datos sobre el impacto del loadshedding (una situación en la que los ciudadanos se quedan sin electricidad varias horas al día por la crisis energética del país) en los pequeños negocios de los Townships. Con esa información preparamos un informe proponiendo posibles soluciones.

Las tres semanas siguientes las dedicamos a prácticas profesionales en empresas locales. En mi caso, estuve en Douglas Knowledge Partners, una pequeña consultora estratégica. Lo contaré mejor en un próximo post.
Además, durante la semana dedicábamos unas horas al voluntariado con Action Change. Colaboramos con un centro de rescate animal y con un colegio en el Township de Masiphumelele. Hicimos tareas de mantenimiento, cuidamos de los animales y pasamos tiempo con los niños.

En nuestro tiempo libre y fines de semana también pudimos conocer la cultura sudafricana, su comida y sus tradiciones. Visitamos lugares como Table Mountain o el Cabo de Buena Esperanza, hicimos una cata de vinos y hasta vimos un partido de los Springboks en un bar local.
Fue una experiencia única y que recordaré siempre.
Gracias a todos los que la hicieron posible.








